¡Adios 2013!

30 de diciembre de 2013 a las 17:44
Me tomé mi tiempo para despedir al 2013 porque no quería hacerlo en un momento de enojo o frustración, quería hacerlo de manera positiva como siempre lo hago, a pesar de que el 20 de diciembre recibí una buena nueva, en realidad no sé si lo consiga.



Empecé el año con muy buenas noticias, Brownie mi perrita libró una grave infección pero esta noticia tiene una doble lectura: este año comenzó con dificultades.



2013 trajo consigo muchos obstáculos que fui librando uno por uno, sin duda un año difícil, ambiguo, voluble, agotador y de mucha vulnerabilidad emocional, económica, de salud y de pérdidas.



En el balance anual, rescato los eventos importantes que me sucedieron y no puedo dejar de agradecerle al 2013 que me haya dado un año más de vida, al menos hasta el momento de escribir este texto, acompañada de mis padres a los que amo cada día más (diariamente me enamoro de mis padres al igual que de mi compañero de vida) y cierro el año con un amor de pareja fortalecido, renovado y con proyectos mutuos muy importantes en puerta.



Varios puntos a favor para el 2013: Titulaciones, menciones honorificas, nombramientos, felicitaciones, reconocimientos, trabajo, logros, publicaciones, entrevistas, premios, satisfacciones profesionales… sonaría soberbia si describo uno por uno, pero no hubo un mes en el año en que mi ego profesional no fuera engrandecido.



Yuliana.



Yuliana es punto y parte, este año me quedé tan corta en todo lo que hubiera querido darle…



¡Señoras y señoras, en este año aprendí que el dinero sí importa!



Es muy diferente pedir ayuda cuando se tiene solvencia económica que cuando no se tiene, este año dejé de pedir donativos para mis niños porque sentía que pedía limosna, el hecho de que yo no pudiera comprarle a mi niña un vestido nuevo en todo el año ha sido como un portazo del destino en mi cara que me la dejó destrozada de vergüenza y pesar. Sin embargo, eso es algo que queda aquí entre nos, porque para Yuliana la realidad es otra: “somos ricos ¿verdad?” así nos lo pregunta de vez en cuando se sienta a comer en nuestra mesa, “Sí, Yuliana somos ricos” le contestamos. Yuliana en este 2013 me regaló miles de sonrisas, abrazos, besos y su vocecita cada vez más hermosa me cantó lindas melodías, me dijo tantos “te quiero madrina”, me hizo tantas preguntas (está en la etapa de los ¿por qués?) y me contó tantos cuentos, tantos sueños, tantas pequeñas cosas vividas que sé que para ella mi tiempo fue oro y para mí el de ella, un tesoro. Sí, si somos ricos.



Sin embargo, no dejan de venir a mi mente las dificultades de este año, a 2013 lo despido con mucha hambre, mucho frio y descobijo, como un indigente que mira al cielo en espera de un milagro. Ganas y trabajo no me han faltado, unicamente pido que la riqueza no sólo venga en afectos si no que finalmente llegué como debe llegar: en plata, lana, pachocha, billullo, dolarucos de montón para mí y para todos ustedes.



¡Bienvenido 2014!

¡Adios 2013!

(Escrito en 30 de diciembre de 2013)
Me tomé mi tiempo para despedir al 2013 porque no quería hacerlo en un momento de enojo o frustración, quería hacerlo de manera positiva como siempre lo hago, a pesar de que el 20 de diciembre recibí una buena nueva, en realidad no sé si lo consiga.

Empecé el año con muy buenas noticias, Brownie mi perrita libró una grave infección pero esta noticia tiene una doble lectura: este año comenzó con dificultades.

2013 trajo consigo muchos obstáculos que fui librando uno por uno, sin duda un año difícil, ambiguo, voluble, agotador y de mucha vulnerabilidad emocional, económica, de salud y de pérdidas.

En el balance anual, rescato los eventos importantes que me sucedieron y no puedo dejar de agradecerle al 2013 que me haya dado un año más de vida, al menos hasta el momento de escribir este texto, acompañada de mis padres a los que amo cada día más (diariamente me enamoro de mis padres al igual que de mi compañero de vida) y cierro el año con un amor de pareja fortalecido, renovado y con proyectos mutuos muy importantes en puerta.

Varios puntos a favor para el 2013: Titulaciones, menciones honorificas, nombramientos, felicitaciones, reconocimientos, trabajo, logros, publicaciones, entrevistas, premios, satisfacciones profesionales… sonaría soberbia si describo uno por uno, pero no hubo un mes en el año en que mi ego profesional no fuera engrandecido.

Yuliana.

Yuliana es punto y parte, este año me quedé tan corta en todo lo que hubiera querido darle…

¡Señoras y señoras, en este año aprendí que el dinero sí importa!

Es muy diferente pedir ayuda cuando se tiene solvencia económica que cuando no se tiene, este año dejé de pedir donativos para mis niños porque sentía que pedía limosna, el hecho de que yo no pudiera comprarle a mi niña un vestido nuevo en todo el año ha sido como un portazo del destino en mi cara que me la dejó destrozada de vergüenza y pesar. Sin embargo, eso es algo que queda aquí entre nos, porque para Yuliana la realidad es otra: “somos ricos ¿verdad?” así nos lo pregunta de vez en cuando se sienta a comer en nuestra mesa, “Sí, Yuliana somos ricos” le contestamos. Yuliana en este 2013 me regaló miles de sonrisas, abrazos, besos y su vocecita cada vez más hermosa me cantó lindas melodías, me dijo tantos “te quiero madrina”, me hizo tantas preguntas (está en la etapa de los ¿por qués?) y me contó tantos cuentos, tantos sueños, tantas pequeñas cosas vividas que sé que para ella mi tiempo fue oro y para mí el de ella, un tesoro. Sí, si somos ricos.

Sin embargo, no dejan de venir a mi mente las dificultades de este año, a 2013 lo despido con mucha hambre, mucho frio y descobijo, como un indigente que mira al cielo en espera de un milagro. Ganas y trabajo no me han faltado, unicamente pido que la riqueza no sólo venga en afectos si no que finalmente llegué como debe llegar: en plata, lana, pachocha, billullo, dolarucos de montón para mí y para todos ustedes.

¡Bienvenido 2014!



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