Adios 2014... Bienvenido 2015

(Escrito 2 de enero de 2015)
Por fin año nuevo, tarde un poco en digerirlo, al igual que una cena pesada 2014 fue una larga mala noche de malestar estomacal, pese a ello no puedo cargarle la mano diciéndole que fue un mal año; un año difícil, muy.

Cada día es una oportunidad de cambio, sin embargo, cerrar un ciclo consensuado socialmente, al menos para la mayoría de la gente que quiero y me rodea, es un pretexto para la reflexión.  El año viejo se fue hace unas cuantas horas, y por primera vez, de manera paradójica, veo cumplidos mis propósitos y deseos.

Con una gran realización profesional, un crecimiento enorme en conocimientos, metas laborales cumplidas, incremento en ingresos, reconocimiento y admiración en mi trabajo. Suena genial, ¿no?.  

Sin embargo, leí con atención los textos de mis amigos quienes bendijeron al 2014 y agradecieron a Dios, a sus amigos y seres queridos por todo lo bueno que recibieron en el año y me cuesta trabajo compartir el optimismo de todos ustedes, pese a ello, agradecida estoy, agradecida por no haber colapsado, por seguir firme, entera y fortalecida.

Para mí 2014 fue el punto climático de resistencia, al igual que una trabe a punto de colapsar por el peso máximo que puede cargar, llegué a mi flecha más alta de flexión, antes del quiebre.

Un año de pérdidas materiales (que son las menos importantes pero a veces las más necesarias), me sentí muy infortunada porque perdí mi seguro de gastos médicos por no poder solventarlo y para mí fue un verdadero duelo, en especial porque no gozo de buena salud y era de vital importancia para mi tenerlo, son de esas cosas que uno quiere tener pero nunca usarlas, yo la usaba. Al poco tiempo, tuve un accidente que me provocó el esguince en mi tobillo, y ya no lo tenía, recibí atención en los servicios municipales y en DIF, una muy buena atención, no me quejo pero fue muy básico y lento, una etapa muy dura, porque sufrí doble pérdida: mi movilidad y no tener acceso a al servicio médico que requería.

Y así se me fue el año, lento, básico, repleto de necesidades insatisfechas.

Pero de manera paralela a está la historia hubo cosas buenas, quizás muy buenas, pero en épocas de carencia es difícil valorarlas.

Cierro el año con mucha prosperidad, poco antes de caer en bancarrota, a punto de vender hasta los muebles y cerrar el changarro, antes de concluir el mes de noviembre, ocurrió el milagro que clamé sucediera al cierre de 2013, Alejandro, mi compañero de vida, consiguió, gracias a su gran experiencia y pericia en construcción, un contrato de trabajo muy importante para él como profesional y para nuestra economía, por supuesto que nos va a costar mucho trabajo levantarnos pero hemos encontrado en esta oportunidad de trabajo una tablita de salvación.

Y como una cadena de milagros fue llegando la fortuna, las buenas noticias, los nuevos retos. El cansancio me impide el regocijo que todo esto significa, las victorias siempre conllevan grandes daños y en este recuento, hay muchas bajas, por fortuna, los honores se los lleva la VIDA: mi padre, mi madre, el hombre que amo, mi hermano, mi ahijada, mis queridos amigos, mis perrinas, mis gatihijos y yo, hemos vivido (y en mi particular caso, “sobrevivido”) 2014  para contarlo.   

Definitivamente, aprovecho el término del año para abrazar la esperanza de que 2015, será un gran año.

¡Bienvenido año 2015! 

Les deseo a todos uds. amigos y familiares el inicio de una larga etapa de dicha y prosperidad

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